Este post, que podría formar parte de una sección llamada protomobs —o no— relata algún recuerdo o noticia de redes no distribuidas en acción.
Fue en algún momento de 1976. Una calle de Santiago de Compostela cercana al mercado, con gente de todo tipo apresurándose por el pavimento brillante a causa de la lluvia.
Entonces cruzan la calle como una docena de personajes vestidos a modo de arlequines, se plantan en medio mientras los coches van frenando como pueden. Comienza la función.
Con movimientos mecánicos, a veces chocando entre ellos sin inmutarse, cruzan la calle de un lado a otro en una especie de anárquica cinta de Moebius. Pronto comienzan a formarse grupos de simpatizantes y contrarios al grupo, que hace su representación sin hacer caso aparente de unos ni otros. Todo termina como empezó al comenzar a oirse las sirenas de la policía.
Más tarde supe que a tal cosa se le llamaba teatro de guerrilla, y que muchos de esos grupos, aunque contaban con actores más o menos dedicados, se formaban entre gente diversa por convocatoria de boca en boca, y por teléfono solo en alguna ocasión. Un simpático ejemplo de paleoswarming al final de la dictadura franquista con flujos de información tan limitados, que logra que la comunicación de disidentes, o de gente desentonante según su visión del mundo, se vea constreñida, en la era del teléfono, papel impreso y teletipos a la época de la comunicación verbal solo para iniciados, cosa que debió ocurrir en los albores del lenguaje hablado. No por nada este sistema tenía, entre otros nombres, el de represión.

Ya me doy cuenta que mucho más representativo de aquella época sería la formación de piquetes y manifestaciones y sus convocatorias, la redes de oposición y disidencia y todas esas cosas, pero esto me hizo más gracia.
Es interesante poder compartir su experiencia
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